HISTORIA DEL DAMASQUINADO EN ORO DE 24 QUILATES

A Toledo llega, con la invasión árabe, la práctica de una artesanía antigua y delicada, que se desarrollaría a la par que la propia historia de la ciudad: EL DAMASQUINADO.

Los inicios del arte del damasquinado se remontan a China, donde se ha encontrado una pieza damasquinada de unos seiscientos años antes de Cristo.

Posteriormente, el damasquinado fue practicado por los egipcios, griegos y romanos, aunque con técnicas distintas. Cuando el Imperio Romano se traslada a Bizancio, el damasquinado adquiere gran importancia y es cultivado sobre todo en Damasco, ciudad de la que toma su nombre.

Damasquinar es, básicamente, dibujar incrustando hilo de oro o plata sobre una base de hierro. A través de los dibujos de oro de las piezas de los actuales artesanos, aún se puede conocer la historia de esta ciudad, que albergó a romanos, árabes, hebreos, moriscos y cristianos; lo gótico, sin perjuicios de lo mudéjar, del plateresco hasta el barroco; mezcla de estilos y cultura que muestra Toledo en su arquitectura y en el arte del damasquinado.

PROCESO DE ELABORACIÓN DEL DAMASQUINADO

El proceso de elaboración se basa en cubrir el objeto de hierro o acero sin templar de cortes muy juntos, profundos y compactos en tres direcciones, con un buril o cuchilla de acero bien templado, hasta conseguir un mordiente o aspereza.

Posteriormente, sobre esa base se procede a la incrustación de hilo o lámina de oro o plata, siguiendo el contorno de las figuras que previamente han sido dibujadas, haciéndoles penetrar en los cortes mediante un botador de acero o “mate”. Esta labor de incrustar el hilo de oro es propiamente damasquinar.

Para la total fijación del hilo, basta con golpear el mordiente que se había levantado el buril al ser rayado el metal con ligeros y sucesivos golpes de martillo.

A continuación, se realiza la operación de pavonado o total oxidación de la pieza de acero o hierro en las partes no damasquinadas, ejerciendo el fondo negro que adquiere un maravilloso contraste con el oro, lo que hace resaltar los dibujos efectuados.

Por último, un ligero cincelado posterior o “repaso” dará aún más vida a las piezas damasquinadas.

Siguiendo la tradición árabe, Toledo aún mantiene su artesanía más popular, que es el arte del damasquinado.

En ARTESANÍA MORALES la mayor parte de nuestros productos están elaborados totalmente a mano por los ilustres artesanos que trabajan actualmente en nuestros talleres. Uno de los mejores maestros que ha conocido la ciudad de Toledo, Miguel Nombela, trabajó exclusivamente para nosotros durante 44 años. Su obra le mantiene en el recuerdo y sus piezas están disponibles en nuestros establecimientos.

En esta página les ofrecemos una pequeña selección de artículos damasquinados: platos, medallones y pendientes, que iremos ampliando paulatinamente.

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